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martes, 10 de mayo de 2011

Gaspar Ruiz

Entre el amor y el deber

Por: Penélope Araujo   No. 3
                                       

Para empezar, toda la vida está llena de contradicciones que se interponen en las decisiones a tomar y que nos ponen entre la espada y la pared; dichas oposiciones nos hacen dudar, temer e incluso flaquear ante algunas situaciones que son muy importantes para nosotros. En los libros de Joseph Conrad esta problemática se ve muy a menudo como en el libro Lord Jim en el que él protagonista se ve envuelto en muchas vicisitudes y malentendidos por causa del desprecio y la incomprensión. Asimismo, hay cosas que por su naturaleza u origen se anteponen y nos hacen llegar al límite, como estas están el amor y el deber que realizan una batalla interna en la que ninguno está dispuesto a retroceder. Dicho más claramente, los sentimientos siempre se interponen al deber u obligación y nos convierten en un manojo de nervios andante sin podernos decidir por eso propongo a Gaspar Ruiz: entre el amor y el deber.

Ahora bien, el amor es un sentimiento maravilloso, es el afecto más puro y noble que ha podido existir y es la razón de las más bellas creaciones del universo; este, como muchas otras cosas, es diferente según a quien se le profese tal como: Amor Fraternal, se le tiene a la familia y amigos. Asimismo, están: Amor patriótico, es el que se le tiene al país al que se pertenece y Amor Carnal, se le da a una persona por la que se siente atracción sexual (en este último me voy a basar). El deber es una obligación a la que estamos impuestos por leyes humanas aunque estas no sean valederas en conciencia, estas tienen un código moral que otorgan título a quienes la cumplen a cabalidad y a quienes no. También el deber está regido por un sentimiento de comunión sise trata del bien social, por ejemplo: todos debemos respetar las leyes porque representan el bienestar de la mayoría.

En ocasiones creemos tener el control de todo y que nada va a afectar nuestros planes futuros pues somos lo que decidimos y nos pasa algo como esto “Gaspar Ruiz no tenia hijos ni esposa, y jamás había estado enamorado” (Joseph Conrad, pág. 42) él era un independentista arraigado y tal vez jamás pensó en nada que no fuera su lucha. Pero la vida tiene un humor muy pesado y nos puede suceder algo como esto “…además descubrió que podía, cerrando los ojos, evocar el rostro de ella con notable precisión y esta cualidad encantó  las largas y solitarias horas de su convalecencia” (Joseph Conrad, pág. 61) que, francamente, se vuelve un caos extraordinario cuando no sabemos definirnos. Llegado ese punto creemos que ya nada puede salir peor, porque aceptamos nuestros sentimientos pero ¿qué pasa si de quien me enamoro es enemiga de mi nación?   Ocurre esto “…señor teniente, no me hable de esa señorita, porque prefiero no ocuparme de ella entre ustedes” (Joseph Conrad, pág. 91) lo que significa que nos encontramos en un dilema constante. Mas, llegamos a la conclusión de que nuestros sentimientos son primero y hacemos que todos se enteren de que somos felices y completos como “…ahora soy un honrado oficial español” (Joseph Conrad, pág. 100), pues este personaje se autoproclamó en la nacionalidad de su pareja por ella.

Como se pudo dar cuenta en Gaspar Ruiz se ve en determinados momentos que el protagonista tiene algunas luchas internas y se mantiene indeciso hasta el punto en el que se pierde a sí mismo. Por otro lado, enfrentarse a una situación parecida es un caos cuando hay tantas cosas en juego como el futuro propio como el de muchos otros, ya que no solo es preocupante lo que pueda ocurrir con nuestros sentimientos sino también con los de los demás. Asimismo, Gaspar en innumerables situaciones se ve entre la espada y la pared cuando debe elegir entre Herminia y la guerra revolucionaria, por causa de ello se deja ver como un traidor e incluso llega a atacar a su país por haber escogido al amor de su vida. Por tal razón, hay que pensar muy bien lo que se desea; si preferimos que nos traten como traidores por ser verdaderamente felices o ser infelices por servir a nuestra nación, pero sea cual sea la decisión siempre nos alejará de algo.

Para concluir, toda acción tiene un resultado y el no saber decidirse no es la excepción, por tal motivo se debe pensar con claridad y rectitud, pues la posición que tome te conducirá al éxito o al fracaso. Gaspar es un ejemplo claro de esto, pues sus acciones determinaron su futuro y, aunque no fue el mejor, fue lo que el deseaba, tomando así su decisión con plena conciencia de la misma. Como dice el Gral. Santierra “…el gigante que pereció víctima de su propia fuerza, de su vigor, de su sencillez… y de su amor” (Joseph Conrad, pág. 133) este prefirió morir de amor que vivir infeliz por el resto de su vida porque consideró que la persona por la que sintió tal afecto es más importante que su patria. Pero si en vez de escoger el corazón preferimos la conciencia como bueno y valido, es decir nuestro deber, tenemos que estar plenamente seguros de que es lo mejor para nosotros y no arrepentirnos en el mañana; por todo lo expuesto anteriormente presento a Gaspar Ruiz: entre el amor y el deber.

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